Hui Shi, filósofo de la Escuela de los Nombres, en un debate intelectual

Huishi

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惠施 (Huì Shī, c. 350–260 a.n.e.) fue canciller del rey Hui de Wei y uno de los pensadores más influyentes de su época. Su obra no se conserva; lo que sabemos de su pensamiento proviene principalmente del capítulo “Tianxia” del Zhuangzi, que recoge sus famosas “diez tesis” y lo describe como hombre de vastísima erudición.

Es uno de los dos grandes representantes de la 名家 (Míngjiā, escuela de los Nombres), la corriente que hizo del análisis de la relación entre nombres y realidad su objeto filosófico central.

Las diez tesis y la relatividad de todo

El método de Huishi consiste en analizar los conceptos más abstractos —lo “grandísimamente grande” (大一, dà yī) y lo “pequeñísimamente pequeño” (小一, xiǎo yī)— y mostrar que desde esas categorías límite todas las diferencias ordinarias se disuelven. Los cuerpos celestes no están en posiciones fijas; el sol de mediodía ya está declinando; el ser vivo ya está muriendo. Nada tiene tamaño, duración o posición absolutos; todo es relativo al punto de vista desde el que se lo mira.

La conclusión a la que llega Huishi desde este análisis es sorprendente: “Ama a todas las cosas por igual; el Cielo y la Tierra son un solo cuerpo.” El relativismo conceptual desemboca en un universalismo ético.

Feng Youlan señala el contraste con su contemporáneo Gongsun Long: mientras Huishi disuelve las diferencias mostrando que todo es relativo, Gongsun Long las absolutiza mostrando que los nombres son independientes de las cosas. Son los dos polos opuestos dentro de la misma pregunta sobre la relación entre nombres y realidad.

La amistad con Zhuangzi

Huishi es famoso también por ser el amigo y principal interlocutor de Zhuangzi. Sus debates en el Zhuangzi son algunos de los diálogos filosóficos más vivaces de toda la literatura china clásica. El propio Zhuangzi, en un pasaje conocido, lamenta la muerte de Huishi: “Desde que murió, ya no tengo con quién hablar.”

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