《庄子》 (Zhuāngzǐ) es el segundo texto canónico del taoísmo filosófico y uno de los más originales de toda la literatura china. Combina argumentación filosófica con parábolas, humor, absurdo y poesía de un modo que no tiene equivalente en su época ni en ninguna otra.
La autoría de los primeros siete capítulos (“capítulos interiores”) se atribuye a Zhuangzi (c. 369–286 a.n.e.); los capítulos restantes fueron añadidos por discípulos y seguidores en generaciones posteriores. El texto que ha llegado hasta nosotros, en la edición de Guo Xiang (siglo III d.n.e.), tiene 33 capítulos.
La forma como filosofía
La característica más inmediatamente llamativa del Zhuangzi es su forma. Donde otros textos filosóficos argumentan, el Zhuangzi narra. Un cocinero deshuesa un buey con precisión perfecta porque ha aprendido a seguir la estructura natural de la res, no a forzarla. Un árbol inútil sueña con el secreto de su longevidad. Confucio y sus discípulos aparecen en situaciones inverosímiles que los hacen decir exactamente lo contrario de lo que dicen en las Analectas.
Esta forma no es decorativa. Feng Youlan señala que el Zhuangzi trabaja con el método de sugerencia propio de la filosofía china clásica: en lugar de definir el Dao, lo muestra en acción. La parábola llega donde el argumento no puede llegar.
La relatividad de los puntos de vista
El argumento filosófico central del Zhuangzi es la relatividad de toda perspectiva. Las cosas no son grandes ni pequeñas, buenas ni malas, en sí mismas; lo son desde cierto punto de vista. El pájaro que vuela a noventa mil li no puede comprender al que solo salta de árbol en árbol, pero ambos hacen lo adecuado a su naturaleza. El sabio no se aferra a ninguna perspectiva particular porque sabe que todas son parciales.
Desde el punto de vista del Dao —que no tiene posición preferida— todas las diferencias se nivelan. Esto no es escepticismo: es la base de una libertad interior que no depende de que las circunstancias sean favorables.
Sobre la muerte
El Zhuangzi es el texto chino que más directamente habló de la muerte. Cuando murió la esposa de Zhuangzi, un amigo lo encontró cantando. Su respuesta: al principio también sintió dolor, pero luego pensó que en el origen ella no tenía forma ni vida. Hubo una transformación y apareció la vida. Ahora ha habido otra transformación. ¿Por qué llorar ante una transformación?
El ideal del sabio
El ideal humano del Zhuangzi es el 真人 (zhēnrén, el hombre verdadero): alguien que no tiene miedo a morir, que no se aferra a lo que tiene, que no planifica el futuro con ansiedad. No es un ermitaño retirado del mundo sino alguien que vive en el mundo sin estar atrapado por él. La libertad que describe el Zhuangzi es interior, no circunstancial.
