杨朱 (Yáng Zhū, c. siglo IV a.n.e.) es el primero de los grandes pensadores taoístas, anterior a los textos del Laozi y del Zhuangzi. No dejó obra propia; su pensamiento se reconstruye a partir de referencias en el Mengzi, el Lüshi Chunqiu, el Hanfeizi y el Huainanzi, y de un capítulo del Liezi que lleva su nombre.
Feng Youlan lo describe como el pensador que hizo algo que los ermitaños comunes no hacían: no solo se retiró del mundo, sino que construyó una justificación filosófica de ese retiro. El simple acto de apartarse se convirtió, con Yang Zhu, en sistema.
Pensamiento central
Dos ideas vertebran su filosofía:
为我 (wèi wǒ, “todo para mí”): Yang Zhu rechazaba sacrificar cualquier cosa propia, por pequeña que fuera, en beneficio de otro o del mundo. La formulación que le atribuye el Mengzi es extrema: “Aunque arrancarse un solo pelo beneficiara al mundo entero, no lo haría.” Este principio no es egoísmo ordinario; es una posición filosófica sobre la indivisibilidad del yo.
La argumentación es geométrica: el cuerpo es un todo continuo. Un pelo es parte de la piel; la piel forma parte de un miembro; el miembro forma parte del cuerpo entero. No hay ninguna parte tan pequeña que sea prescindible sin que afecte al conjunto. La célebre frase de “ni un pelo” tiene, por lo tanto, un fundamento en una filosofía del cuerpo como totalidad inviolable.
轻物重生 (qīng wù zhòng shēng, “dar poco valor a las cosas, dar gran valor a la vida”): los bienes externos —riqueza, fama, poder— valen incomparablemente menos que la vida misma. “Conservar la naturaleza, proteger la autenticidad, no dejar que el cuerpo sea esclavizado por las cosas externas” (Huainanzi).
De estas dos ideas se desprende una estrategia de vida. Feng Youlan, leyendo el Zhuangzi, la formula así: el hombre sabio no hace demasiadas cosas malas (para evitar el castigo) ni demasiadas cosas buenas (para evitar la fama y sus peligros). Vive en el espacio entre ambos extremos, haciéndose inútil para el mundo. Y lo inútil, paradójicamente, es lo que sobrevive: el árbol sin madera aprovechable al que nadie corta.
Posición en la historia del pensamiento
Yang Zhu representa el primer estadio del desarrollo taoísta, según el esquema de Feng Youlan: la estrategia de la huida. Ante un mundo peligroso e ingobernable, la respuesta es retirarse, ocultarse, no ofrecer flancos. Los estadios siguientes —el Laozi y el Zhuangzi— desarrollarán respuestas más complejas al mismo problema de fondo: cómo preservar la vida en un mundo hostil.
En su época, Yang Zhu era enormemente influyente. Mencio lo consideraba una amenaza directa al orden social, comparable a Mozi: si todo el mundo siguiera a Yang Zhu, no existirían los gobernantes; si todo el mundo siguiera a Mozi, no existirían los padres. Los dos extremos —el individualismo absoluto y el altruismo sin grados— le parecían igualmente destructivos para la sociedad confuciana.
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