Laozi cabalgando un búfalo entre montañas brumosas

Laozi

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老子 (Lǎozǐ, literalmente “el anciano maestro”) es la figura a quien la tradición china atribuye la autoría del 道德经 (Dào Dé Jīng), el texto fundacional del taoísmo. Su historicidad es incierta: las fuentes antiguas no permiten establecer con seguridad si fue una persona real, cuándo vivió o si el texto que lleva su nombre fue obra de una sola mano o de varias generaciones.

Feng Youlan sitúa el Laozi como texto en el siglo IV a.n.e., posterior a Confucio y a Yang Zhu, y lo considera el segundo estadio del desarrollo taoísta. La pregunta que heredó de Yang Zhu era la misma —cómo preservar la vida en un mundo hostil— pero la respuesta fue más sofisticada: no basta con esconderse; hay que entender cómo funciona el mundo para moverse dentro de él sin fricción.

El Dao y el De

El concepto central es el (Dào, el Camino): el principio permanente que subyace a toda la realidad, anterior a cualquier cosa particular, inefable en lenguaje ordinario. “El Dao que puede ser nombrado no es el Dao eterno.” No es una divinidad personal ni un creador; es el orden subyacente al que todas las cosas pertenecen y al que todas regresan.

De él deriva el (dé, virtud o potencia): la manifestación del Dao en cada ser particular, aquello que hace que cada cosa sea lo que es y pueda desarrollarse según su naturaleza propia.

El principio del retorno

Una idea recorre todo el texto: las cosas se transforman en sus contrarios. Lo blando supera a lo duro. Lo bajo acaba arriba. La victoria se vuelve derrota. Lo lleno se vacía. El que no compite, vence.

Esto tiene consecuencias prácticas. El sabio que comprende este principio no actúa frontalmente; cede, se retira, espera. Parece débil, pero es el agua que acaba horadando la roca. Este modo de actuar en consonancia con el flujo natural de las cosas es el 无为 (wú wéi): no la inacción, sino la acción sin forzar, sin imponer la voluntad propia contra la corriente de lo real.

El ideal político

En política, el Laozi defiende un gobierno mínimo: el mejor gobernante es aquel del que el pueblo apenas sabe que existe. Las leyes, las ceremonias, los ritos elaborados son síntomas de que algo ha fallado ya en la convivencia natural. “Cuando el gran Dao fue abandonado, surgieron la benevolencia y la rectitud.”

Esta crítica apunta directamente al confucianismo: para el Laozi, las virtudes que Confucio quería cultivar son parches sobre una ruptura más profunda. La solución no es más educación moral sino retornar a la sencillez original.

Posición en la historia del pensamiento

Feng Youlan coloca el pensamiento del Laozi entre Yang Zhu y Zhuangzi en la evolución del taoísmo. Yang Zhu huía; el Laozi enseña a navegar. Zhuangzi dará el paso siguiente: trascender el problema mismo desde una perspectiva que disuelve la distinción entre lo favorable y lo desfavorable.

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